Marca personal sin disfraces
Hay momentos curiosos.
Ves un vídeo de alguien que conoces bien.
Habla con seguridad. El discurso fluye. La puesta en escena es impecable. Todo está en su sitio.
Y, aun así, te das cuenta de que la persona que habla no es ella.
Para la mayoría de quienes lo ven por primera vez, esa debe de ser su marca personal. Es coherente, es sólida, “funciona”.
Pero cuando conoces a la persona que hay detrás, notas una distancia.
Una especie de espacio entre la persona y el personaje.
Y ahí aparece la pregunta importante:
¿Dónde está la línea entre trabajar una marca personal y acabar interpretando un papel?
Trabajar la marca personal no va de inventar
Cada vez más profesionales llegan a Wow con la misma inquietud:
“Quiero ordenar cómo comunico. No quiero sonar como todo el mundo. Pero tampoco quiero sonar a alguien que no soy.”
Y nos gusta empezar justo ahí.
El trabajo no es crear otra versión de ti, sino entender mejor la que ya tienes.
Es comprender:
– cómo tomas decisiones
– qué te mueve
– qué no harías nunca
– qué puedes sostener en el tiempo
– qué te incomoda
– qué te sale de forma natural
La parte difícil no es la estética ni el tono.
La parte difícil es la distancia entre quién eres y cómo te muestras.
Cuando esa distancia es pequeña, la comunicación fluye.
Cuando se abre demasiado, puede parecer que la marca funciona, pero acaba pesando.
Y, tarde o temprano, la persona aparece.
Cuando el guión suena más fuerte que la voz
Una tentación habitual en la marca personal es la fórmula.
Frases redondas.
Aprendizajes universales.
Mensajes que podría firmar cualquiera.
Funcionan. Pero no construyen.
Al final, lo que pesa en una marca personal es la mirada.
Y si no es genuina, cuesta mucho sostenerla.
En Wow no creemos en:
personajes
eslóganes permanentes
versiones pulidas de ti que no existen fuera de cámara
Preferimos trabajar con la parte real, aunque no sea perfecta.
Ahí es donde está la diferencia de verdad.
Humo y chicha
Digámoslo claro.
Chicha es todo aquello que:
– nace de tu experiencia
– puedes explicar sin guión
– puedes defender un lunes a las 9:15 de la mañana
– forma parte de cómo piensas y cómo lideras
Humo es lo demás.
No porque sea malo —a veces incluso brilla—, sino porque no es propio.
El problema no es el humo.
El problema es confundirlo con identidad y entonces la marca personal deja de ser una brújula y se convierte en un papel que hay que interpretar.
Cómo trabajamos la marca personal en Wow
Cuando alguien nos pide ayuda, no empezamos preguntando qué quiere comunicar.
Antes queremos saber quién es cuando no está comunicando.
Y, desde ahí, construimos una voz.
Una voz que:
– puedas defender
– no te obligue a interpretar nada
– te resulte cómoda hoy y dentro de tres años
– deje espacio para evolucionar
Muchas veces, el trabajo no es añadir una capa más, sino ir quitando ruido.
Ajustar.
Aterrizar.
Definir bien lo que ya eres.
Y dejar que eso se exprese con claridad.
Sin decorados.
La paradoja de la marca personal
Pasa algo curioso:
cuanto más intentas parecer una “marca”, más te alejas de lo que te hace interesante.
La conexión no nace de la perfección.
Nace del criterio, de la coherencia, de tu manera de ver las cosas.
Lo demás es envoltorio.
Y volvemos al vídeo del principio
Puede que, para mucha gente, esa sí sea su marca.
Puede que le funcione.
Puede incluso que le abra puertas.
Pero para nosotros fue un recordatorio:
No queremos fabricar personajes.
No queremos escribir guiones que alguien tenga que interpretar.
Queremos acompañar a personas que quieren poner orden en quiénes son, también cuando comunican.
Personas que entienden que la marca personal no es un disfraz.
Es, simplemente, una versión legible de su identidad.
Lo demás es ruido.